¿Cómo viven la sexualidad los adolescentes en la cuarentena?

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“Luego de la determinación de la vuelta a fase uno (en el AMBA), con una cuarentena más estricta, observé mayor irritabilidad e inestabilidad en los adolescentes. Esto va directamente relacionado a la dificultad que esto trae de sociabilizar tanto con sus amigos de siempre como con la posibilidad de conocer gente nueva. Todos sabemos que en la adolescencia hay un gran despertar sexual, necesidad de contacto físico, flirteo.  El hecho de que esto no sea posible, y que los adolescentes no estén familiarizados con sitios de conectar a desconocidos como Tinder, hace más difícil el transitar de esta coyuntura. Naturalmente, cuando van a una fiesta, reunión o previa se van agregando amigos de amigos, se conectan a través de Instagram y comienzan a hablar. Hoy en día ese primer encuentro no está y si se da de que alguien empieza a likearte la posibilidad de encuentro es prácticamente nula”, puntualiza a Clarín la doctora Juana Poulisis, Médica Psiquiatra, Magister en Psiconeurofarmacología.

“No ver a mi novia me demolió. Me tiró muy para abajo la cuarentena. El sexo me da energía y me calma, no es lo mismo estar solo que abrazar y besar”, dice Rodrigo, de 18 años. “Creo que ahora tenemos que convivir con uno mismo y eso es más difícil, pero yo no tengo ese miedo de autosatisfacerme. Obviamente, tengo la necesidad física de actividad sexual con alguien porque no es lo mismo y llegué a considerar juntarme con mi vecino que me decía de vernos y sé que era eso lo que quería, pero antes ni lo consideraba”, expresa Maia, de 20 años. “Extraño a mi pareja y eso es lo principal para mí. Y el hecho de no estar en contacto constantemente o no tener presencia juntos hace las cosas más complejas porque es difícil pasar de tener una relación en donde te ves constantemente, a tener una a distancia o donde te ves mucho menos de lo que te veías antes”, manifiesta Lucas, de 21 años.

Estos son algunos de los muchos testimonios de adolescentes que se encuentran viviendo diversas sensaciones vinculadas a la sexualidad como consecuencia de los más de 110 días que llevamos de aislamiento obligatorio.

Bronca, incertidumbre, desilusión, apatía, tristeza, irritabilidad, agobio, ansiedad, desesperanza y depresión son algunas de las palabras que los especialistas observan a la hora de dialogar con estos chicos y chicos que llevan tantos días encerrados.

 Dificultad paras relacionarse

“Las consultas de sexualidad entre los adolescentes están relacionadas con

dificultades en las relaciones y en los vínculos, los chicos/as necesitan ayuda para

reorganizar sus maneras de vincularse sin el marco cotidiano del colegio. Es una

etapa en la que, en general, se vuelven hipersensibles a las críticas, muy apegados a amigos con los que viven relaciones pasionales de dependencia y desapego, envidia, rivalidades, críticas, etc. Después de tantos días de no verse hay rupturas, conflictos, reclamos y reproches. En otros casos hay más tolerancia a la situación y se sostienen con intercambios por las redes sociales. Los más arriesgados se animan a romper la cuarentena y lo viven como una aventura, haciendo demostración de su personalidad afecta al riesgo. El encierro les dificulta tomar decisiones y resolver problemas y, por ejemplo, llegan a preguntarse sobre el método anticonceptivo, si pueden suspender las pastillas hasta que todo vuelva a la normalidad”, explica a Clarín Analía Urretavizcaya, psicóloga y sexóloga, integrante de la comisión directiva de SASH (Sociedad Argentina de Sexualidad Humana).

“Luego de la determinación de la vuelta a fase uno (en el AMBA), con una cuarentena más estricta, observé mayor irritabilidad e inestabilidad en los adolescentes. Esto va directamente relacionado a la dificultad que esto trae de sociabilizar tanto con sus amigos de siempre como con la posibilidad de conocer gente nueva. Todos sabemos que en la adolescencia hay un gran despertar sexual, necesidad de contacto físico, flirteo.  El hecho de que esto no sea posible, y que los adolescentes no estén familiarizados con sitios de conectar a desconocidos como Tinder, hace más difícil el transitar de esta coyuntura. Naturalmente, cuando van a una fiesta, reunión o previa se van agregando amigos de amigos, se conectan a través de Instagram y comienzan a hablar. Hoy en día ese primer encuentro no está y si se da de que alguien empieza a likearte la posibilidad de encuentro es prácticamente nula”, puntualiza a Clarín la doctora Juana Poulisis, Médica Psiquiatra, Magister en Psiconeurofarmacología.

Carina Karpel, Psicoterapeuta que se especializa en adolescentes, jóvenes, adultos, pareja y familias, dice que, en general, los adolescentes no suelen hablar de su intimidad con sus padres y que sus referentes son el grupo de pares con quienes comparten inquietudes y vivencias.

“Más allá del aislamiento preventivo, hay parejas que con apoyo de los padres han decidido verse y alternan fin de semana por medio en cada una de las casas o van rotando de una a otra instalándose por un tiempo. Mientras que aquellos que no tienen pareja les resulta muy difícil armar nuevos vínculos. Están quienes recurren a antiguos amores o vínculos para poder pasar el tiempo y divertirse y quienes han decidido esperar a que todo se reinicie para poder volver a conocer gente. En general, están ansiosos por retomar la vida anterior ya que no les resulta nada fácil entablar relaciones virtuales desconociendo el momento en que podrán verse. Esto produce desinterés y vuelcan su energía a otras cosas”, expresa Karpel a Clarín.

¿Los sentimientos y sensaciones varían si son hombre o mujeres? “Depende de los recursos de cada chico cómo se tramitan los sentimientos y sensaciones. No hay grandes diferencias entre chicos y chicas, excepto que la pubertad es anterior para ellas. A esta edad se viven relaciones pasionales de dependencia y apego/desapego. Los que no soportan el encierro se buscan alguna

actividad que les permite salir todo lo posible y encontrarse con amigos; pasear el

perro, hacer compras, caminar”, responde Urretavizcaya.

Celeste (21) tuvo dos encuentros con un chico antes de la cuarentena y desde ese momento mantienen una conexión virtual diaria sin haberse visto en estos más de 110 de aislamiento y ella siente que lo conoce como si hubieran estado de novios por años. Martín (17) había terminado su noviazgo de más de dos años dos meses antes de la cuarentena y, sin embargo, volvió a encontrarse virtualmente con su ex y a retomar el vínculo movido por la soledad y por la falta de posibilidades de conocer gente nueva. Paula (19) aprovechó el aislamiento obligatorio para cortar con una relación que hacía tiempo deseaba terminar y no encontraba el momento.

“Creo que en algunos adolescentes se va a generar una salida impulsiva a la búsqueda de novedades, de experiencias nuevas, frente a tanta prohibición. Como cuando nos ponen a dietas restrictivas y luego querés comerte todo. En otros, con más dificultades sociales anteriores a la pandemia, chicos más tímidos o con menos habilidades sociales, al dejar de practicar cotidianamente el contacto cara cara, se les va a hacer cuesta arriba en un comienzo al deshabituarse de la práctica diaria”, pronostica Poulisis.

Una de las consecuencias de la imposibilidad de que estos adolescentes puedan disfrutar plenamente de su sexualidad, plantea Karpel, es el uso cada vez más frecuente del sexting.

“Las consecuencias de estos momentos se verán en un tiempo ya que cómo toda situación traumática necesita un tiempo para poder determinar las marcas que deja en el comportamiento y el psiquismo de los adolescentes y jóvenes. Pero podríamos hipotetizar que los encuentros virtuales sexuales si bien aportan un acercamiento y gracias a la tecnología son hoy posibles, también propician una falta de contacto real que oficia de protección y resguardo”, afirma Karpel.

Consejos

Karpel sostiene que lo primero y principal para poder afrontar este momento es cultivar la paciencia ya que, generalmente, los adolescentes tienden a querer las cosas en forma inmediata. “Capacidad de frustración y de espera serán fundamentales para no dar rienda suelta a la ansiedad. Otro concejo es poner la energía sobrante y acumulada en algo productivo que involucre el cuerpo ya que químicamente esto tendrá efectos y consecuencias positivas en el organismo. Como, por ejemplo, bicicleta fija, rutinas de ejercicios , challenger o desafíos físicos  como subir y bajar escaleras , clases de gimnasia, de zumba o aeróbicas, entre otras cosas. Por último, practicar el autoerotismo y dar lugar a la autosatisfacción mediante la práctica masturbatoria. El autoconocimiento es la clave para una buena vida sexual con el otro y si bien el contacto está imposibilitado por la situación pandémica que estamos viviendo, la sexualidad no debe porque verse frenada y varada sino que puede resultar un buen momento de exploración y conocimiento del propio cuerpo”, finaliza Karpel.

 

 

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