“Escuchar a los que cuidan”, un espacio de apoyo y de contención para los profesionales de la salud en medio de la pandemia

“Están muy preocupados de contagiarse de coronavirus porque tienen compañeros o superiores que están internados por la enfermedad. La mayoría de ellos busca este apoyo porque sienten impotencia y miedo. Además, plantean el temor sobre la posibilidad de contagiar a su familia. También les preocupa el tema de la retribución económica que no les alcanza, dicen que les prometen cosas para las cuáles el papelerío de trámites parece que nunca alcanza y no les terminan cumpliendo. Los choferes de ambulancia se angustian ante la gran cantidad de tráfico que les impide llegar a tiempo con el traslado de un paciente”.

Alberto Lóizaga,Médico clínico, psicoanalista e instructor en técnicas de meditación,  coordina “Escuchar a los que cuidan”, un grupo de apoyo para profesionales de  la salud de la ciudad de Buenos Aires que se reúnen todos los jueves a las 17hs por zoom.


De los encuentros participan médicos, médicas, enfermeros, enfermeras y choferes de ambulancia, entre otros trabajadores y trabajadoras de la salud que aprovechan ese espacio semanal de una hora para poder desahogarse, contar sus miedos y preocupaciones, hacer catarsis y escuchar y aprender de sus colegas.  

Lóizaga cuenta que estos trabajadores y trabajadoras de la salud se sienten culpables de no dar todo lo que supuestamente sería el ideal de dar. “Yo les comento que, a veces, lo ideal nos crea una culpa porque es un término opuesto a lo posible. Y a veces hay que hacer lo posible y nada más.  Les hago hincapié en la importancia que tiene cada persona que están ayudando y la manera en que lo están haciendo. Y ellos, realmente, se sienten aliviados. Al ser escuchados se sienten más acompañados”, dice Lóizaga a Clarín, que coordina este espacio en forma voluntaria.

Cuidar a los que Cuidan

Estos encuentros semanales forman parte del Programa Cuidar a los que Cuidan, una iniciativa del gobierno porteño de contención y acompañamiento al personal de salud de la Ciudad.

Tiene como objetivo principal promover el cuidado emocional y el bienestar físico de estos equipos que todos los días trabajan en pos de garantizar una atención pública de calidad para todos los vecinos en el marco de la pandemia. Su misión es la de diseñar, definir, poner en marcha, desplegar y sostener la iniciativa en aquellos lugares donde el personal de salud requiera acompañamiento y contención emocional.

Lóizaga, que desde hace 30 años acompaña a pacientes terminales a enfrentar  sin miedo la muerte y que recibió el Fetzer Institute Award por su trabajo en esta área, recalca en todos los encuentros vía zoom la importancia de poder actuar con serenidad más allá de la situación en la que se encuentren. “Ante todo, tenemos que tranquilizar a la gente. No solo se trata de curar una enfermedad, sino también de llevar armonía y tranquilidad ante una situación de riesgo porque el miedo atrae lo temido y eso puede hacer cometer errores. El conocimiento del saber permite estar sin temor y, a su vez, intentar tener la visión de esperanza, de que estamos combatiendo algo que sabemos que es difícil, pero lo vamos a lograr. Recalco el concepto de que cada uno está trabajando con una orientación, con un propósito y con un sentido. Tiene que ver con el hecho de dar y de entregarse, es una vocación de servicio y que por algo se lo indica su corazón”, afirma Lóizaga, que está a cargo del área de Meditación y Mindfullnes del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA).

La importancia del grupo de pares

La resiliencia es la capacidad que tenemos todos los seres humanos de sobreponernos y de transformarnos ante diversas situaciones traumáticas que nos toca atravesar. Y la experiencia grupal para afrontar esas adversidades resulta muy importante. Las investigaciones sostienen que cuanto más homogéneo es el grupo en relación al duelo vivido, más se potencia el efecto transformador.

Los especialistas sostienen que entre pares pueden compartir sin prejuicios sus sentimientos y sus temores y esa identificación tiene un efecto potenciador. Cuando se percibe la semejanza con el padecimiento del otro se desarrolla una confianza en cada palabra y se genera esperanza en el propio desarrollo. Precisamente, esto ocurre en cada uno de los encuentros virtuales de “Escuchar a los que cuidan”. “Es casi  como una terapia de apoyo y también les sirve para poder hacer catarsis. Algunos se emocionan, otros lloran, tienen la oportunidad de escucharse mutuamente y de saber que no están solos. Se crea una energía en común sobre la cual se nutre una receptividad mayor afectiva. Hasta se genera amor, una palabra que a veces no es tan simple de usar. ´¿Qué es el amor?´ se pregunta mucha gente. Yo digo que el sentimiento en común que se vive es una forma de amor que no es un amor pasional, pero les hace perder el miedo. Es como si se tratara de un grupo de soldados de elite”, describe Lóizaga, que también es Director de la Formación de instructores en Meditación de la Fundación Columbia.

En los encuentros Lóizaga también apela a algunas técnicas de mindfulness, que consiste en estar atento de manera intencional a lo que hacemos, sin juzgar, apegarse, o rechazar en alguna forma la experiencia.​

“Siempre hay una posibilidad de tener un refugio interior que es la base del mindfulness, yo puedo guardar en mi espacio interior un lugar de amor que pueda sustituir al miedo y al temor que me hace dar ese servicio. Más allá de lo que les ocurra en su cuerpo, pueden sentir un espacio íntimo donde guardar una vivencia de paz interior. Está demostrado que en situaciones límites tenemos como una campana de protección para no sentirnos culpables de lo que nos está pasando. Trato de que ellos puedan respirar y sentir un momento de calma en medio del caos. Además, les digo que no se hagan cargo del sufrimiento del otro. La compasión no es compadecerse, sino distinguirse de eso para poder seguir ayudando”.

El Programa Cuidar a los que Cuidan actualmente está disponible para actores claves de la estrategia sanitaria entre los que se encuentran los trabajadores de 19 hospitales públicos de la Ciudad, del Centro de Operaciones para la Emergencia (COE), el personal de salud en las Unidades de Aislamiento Extrahospitalarios (hoteles), de los Cesacs y de los dispositivos DetectAR presentes en distintos barrios de la ciudad.

Además, profesionales entre los que se destacan médicos, especialistas en emergencia, psicólogos, counselors, y coaches llevan adelante la tarea en conjunto con una red de más de 300 voluntarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s